miércoles, 10 de diciembre de 2008

Estoy aquí, cansada, pero estoy...


He vuelto de Borges. El tiempo similar al del año pasado. Hemos cogido las aceitunas para llevarlas al molino; menos que las que recogimos el año pasado. ¿Por qué? pues porque estaban ya demasiado maduras y los pájaros se las comen en un segundo. Primero se hartan de comida picoteándolas en los árboles y luego, cuando han comido bastante, se alejan en bandada llevándose cada uno de ellos una aceituna en el pico y dos más en cada pata...¡Curioso! ¿verdad? yo eso no lo sabía, lo he visto este año. Siempre se aprenden cosas.

Y, hablando de otro tema, el día ocho fue mi santo y el nueve mi cumpleaños. Atrás quedó ese tiempo en el que me parecía injusto que mis hermanos tuviesen regalos dos veces al año y yo sólo una. ¡Que simple era entonces mi sentido de la injusticia!

Por otro lado, este mes de diciembre, he "amanecido" cansada. Ultimamente casi siempre lo estoy, pero ahora más. Y me surge otro ¿por qué? aunque no sabría explicarlo. Una amiga mía, muy buena amiga, me ha enviado (¡que casualidad que haya sido en estas fechas!) un poema de José Bergamín/La claridad desierta, que dice así:


Me siento ya tan cansado

-Cansado de estarlo tanto-

como si toda mi vida

no fuese más que cansancio.


Un cansancio que el camino

vuelve cada vez más largo,

que va creciendo, creciendo

conforme voy caminando.


Cansado de andar y andar

es tanto ya mi cansancio

que estoy empezando a estar

cansado de estar cansado.



(Pues bueno, pues eso...)

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