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jueves, 5 de marzo de 2009

Días de cuarzo y aristas...

Sí, pienso que hay días de cuarzo y aristas y también de invisibilidad y quizá de imbecilidad, que se parece a invisibilidad, pero no es lo mismo, aunque es probable que la primera sea el resultado de la segunda.
¿Acaso parece esto un trabalenguas? Pues no...




Cuarzo azul

Me dejaste.
Miré detrás de mí y desde entonces soy sal.


La noche pasa lenta
mientras aprieto entre los labios madrugadas.
Por las ventanas transita el silencio,
la luna lo persigue, lo acosa
y encamina sus pasos hacia mi destino.

Siento aún tus manos en mi piel
y en el balcón, cada primavera,
las rosas que me regalaste
florecen de milagro.
El Sur se desvía de mi camino sin remedio...
Mañana le preguntaré al otoño por ti,
pero los días se cubrirán de humedad y nostalgia
porque ya sé la respuesta: No estás.
Escapaste de los paisajes invisibles
que creé para conservarte.

El tiempo ha roto en dos tu engaño,
mi ingenuidad unió los trozos en un poema
que nunca escribiré.
Desde entonces,
la palabra sílice se deshace en mi mano...

Mi amigo Antonio, en su blog, ha empezado a escribir unas "Ocurrencias". Y al leer la primera de ellas (Dos son seis) con una cita que le parece de Unamuno, (él no está seguro ni yo tampoco), se me ocurrió escribir lo que he escrito anteriormente y el poema: Cuarzo azul, que pertenece a mi poemario Sílice (SiO2),y que me parece que aquí "pega".

La frase es la siguiente: "Entre tú y yo no somos dos personas, sino seis: Tú tal como eres, tú tal como te ves y tú tal como yo te veo; yo tal como soy, yo tal como me veo y yo tal como tú me ves".

De todos modos creo que es una progresión geométrica, Don Miguel (si la cita es suya) se refiere a dos personas. Yo imagino que eso pasa con todas las personas que nos conocen y tratan, cada quién nos ve de un modo diferente y eso no está mal en principio. Para mí la cosa se fastidia cuando dejan de verte. Están tan acostumbrados a ti que te vuelves invisible a consecuencia de la imbecilidad con la que nos portamos a veces... ¿Sigue pareciendo un trabalenguas lo que digo? Pues lo siento, pero yo me entiendo.

jueves, 19 de febrero de 2009

Zircón

De mi poemario: "Silice (SiO2)"

Estoy quieta desesperadamente.
Sólo respiro y el aire me paraliza.
Quisiera resguardarme en un agujero de la vida
donde haya palabras sueltas para componer versos
y ramas secas para hacer un nido.
El amor lo he dejado entre las sábanas,
envejecido con sus exigencias en las madrugadas.
Florecen briznas de azafrán en tu cabello
y las hojas que cayeron en otoño
son mentirosas, como tus ojos verdes.
Pero yo he aprendido a quedarme donde estoy.
Es donde quiero estar.
Aunque siempre me digas que escribo cosas bobas...
Ya sé que mis palabras no son más
que sentimientos disfrazados.
Para mí, pequeñas brasas que laten
buscando un camino donde encontrar respuestas.
He de vivir las horas que me quedan
para hacer las preguntas.
¿De qué sirve mirarte si estás lejos...?
¿Y si estás lejos, de que sirve mirarte...?
La tormenta me azota al filo de tu beso
porque no conoces la orilla de mi llanto.
Si yo tuviera tiempo, si tuviera tiempo,
si lo tuviera...
Mas me temo que las palabras y la imaginación
seguirán quemándome los dedos y el pensamiento
y hablándome de noche a solas.
Las paredes del despacho se están pintando ojeras violeta.
Éste, por hoy, es el último poema que escribo.
¡Sálvese quien pueda!
¡Qué se acaba el otoño y tocan retirada...!