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martes, 16 de marzo de 2010

Reseña de Espíritus líquidos, por Felisa Moreno...

lunes 15 de febrero de 2010


Espíritus Líquidos, Inma Arrabal

Estaba pensando cómo podía definir este libro de relatos y, lo primero que se me viene a la cabeza, es que cada uno es distinto a los demás y, a su manera, todos atractivos y atrayentes, hasta el punto de que los he leído casi del tirón. Pues bien, me voy a buscar la página de la Editorial Torremozas para copiar la portada en mi blog y me encuentro que he coincidido con la descripción del libro que ahí se hace: “En ESPÍRITUS LÍQUIDOS podemos observar: su versatilidad, ya que no hay en esta selección ningún cuento parecido a otro; la originalidad de sus narraciones; su visión particular sobre las distintas historias y personajes y, sobre todo, unos finales realistas y crudos, pero sorprendentes siempre. En resumen, ESPÍRITUS LÍQUIDOS es un libro inusual que hay que leer. (Joan-Ignasi Ortuño. Periodista)”
Eso me lleva a pensar que Inma Arrabal, además de una magnífica poeta, es una narradora con recursos, capaz de sorprender en cada cuento. Os dejo una muestra, el micro que da título al libro, Espíritus Líquidos:
"En el parque, una mendiga amamanta palomas con migas de pan rancio, pezones dorado que los pájaros picotean.
La soledad acompaña el zureo de las aves en la tarde. Planea el silencio y la verja del parque, como dueña y señora del recinto, lo acuna entre sus brazos de hierro forjado.
Mientras la mediga busca palabras de compañía en un viejo y descolorido libro de cuentos, su desamparo las transforma en espíritus líquidos..."
INMA ARRABAL:
Nació en Jerez de la Frontera (Cádiz), aunque ha vivido casi siempre en Barcelona. Estudió Biología y cursó estudios de Técnica y Escritura Literaria en "Aula de Lletres", escuela de dicha capital.
Es miembro de la ACEC (Asociación de escritores de Cataluña) y de la AETLBC (Asociación de escritores Tirant lo Blanc) también de Cataluña.Desde 1995, año en el que empezó a escribir profesionalmente, ha ganado diversos premios, entre los que citaremos: "Ciudad de Órgiva" de Poesía (Granada/2006); "Conex" de Narrativa en castellano (Barcelona/2006); X concurso literario "Premi de Premiats" de "Conex" de Poesía (Barcelona/2006) y segundo premio del VI concurso de poesía "Amanecer" de la Casa de Andalucía (Barcelona/2006).
Tiene editados cuatro libros de poemas: Luna de cristal, (J. Borrás Ediciones, 1996); Sura, (Ediciones Torremozas, 2001); Amayamar y Los que no volvimos, (Huerga y Fierro, 2004 y 2006). También esta última editorial publicó su primera novela: Por matar tiempo (2003). En marzo de 2007 participó en la presentación de su cuento "La bona gent" que junto con 12 relatos más, de autores catalanes y mejicanos, forman el primer libro de la AETLBC: "Voltant per Mèxic des de Catalunya"
Este es su currículum, pero a mí me gusta más la definición que ella hace de sí misma en su blog:
"Puede que no sea una mujer, sino una rama desgajada, todo el mundo parece  ignorarlo, aunque creo que quizá sólo sea una persona que escribe, se enamora, y se llena de cicatrices. Hoy es otro tiempo que me abandona. Una mariposa deja de volar. Y esto sucede. Nada más. Sucede."
Para saber más sobre Inma y su obra visita su blog: Bloggolb


(Gracias, Felisa, te mando un abrazo)

jueves, 19 de febrero de 2009

Humo nada más

Yo te entregué mi amor
fuiste mi ilusión...

Cada día me despierto más tarde, con la sensación de que el tiempo se ha convertido en humo. Y pesa. A veces sonrío, río y termino llorando. Es cuestión de paciencia. Ya lo sé. Las lágrimas no solucionan nada, pero son un escape para mis pensamientos en círculo.
Aparto las sábanas con pereza. Tengo que enfrentarme por enésima vez a la rutina que succiona hasta el más mínimo de mis deseos. Avanzo a tientas hasta el ventanal. Cuando levanto la persiana, el día se pasea por la habitación, como dueño y señor, echándome en cara la desgana y el desconsuelo.
Te llamo. ¡Quién sabe cuántas y cuántas veces te he llamado...! Y las letras de tu nombre flotan por el techo a mi alrededor como ténues señales de humo, hasta que se esconden, cansadas del vértigo de la altura, debajo de la almohada. Te fuiste. Ahora no tengo otra base en que apoyarme que yo misma. Y soy frágil.

...Y una llama azul
palpitó de amor
en mi corazón...

Quizá hoy, ahora, cuando el humo se ha metido en mis sueños, estés ahí, en el café de esa vieja estación de Belique, esperando el tren que terminará de alejarte para siempre de mí. Y quizá estés escribiéndome unas líneas apresuradas de despedida, en una postal en la que puede verse a través de una ventana, una bella puesta de sol quemado y humeante. Y a lo lejos, en medio de un camino, muerto en pie y paradójicamente fumando en pipa, a un campesino que espanta pájaros con su tristeza y sonríe mirando las volutas azuladas que danzan ante su nariz y luego se difuminan en el horizonte.
El jefe de estación te observa, quizá imagina que estás dibujando un campo de girasoles o adivina lo que estás escribiendo.
Casi puedo percibir un ruido a tus espaldas y escucho un débil maullido entre los cubos de basura, pero eso no borra el sonido del adiós que ya está escrito.

Mas nada ha de volver,
nunca ya jamás...

Meses atrás paseábamos y charlábamos matizando con nuestras palabras los colores. Tú tenías ademanes lánguidos al abrazarme: intentabas dar cobijo a mi desolación desde tu desolación. Eso era como querer suicidarse dos veces.
Diciembre le cantaba a las angustias y, en la esquina donde los sueños empiezan, me di cuenta de que una humareda no sólo oculta las apariencias sino que cubre también hasta lo más profundo de nosotros mismos. Y nosotros empezábamos ya a despedirnos, inconscientemente, con miradas de adiós...
Una vez preso el pensamiento de esa idea, la razón se hizo cristal. Y rasgó.
A partir de entonces mi lucha fue buscar un imposible, sin embargo quedaba la esperanza: Quizá las calles se vestirían otra vez de ilusiones cuando el humo se disipase y diciembre volvería a ser mayo en nuestra habitación. Pero ahora, cielos nublados se derraman en las corolas de las flores como si fueran vertederos de sueños marchitos...

...del amor aquél
sólo queda el
humo nada más.

Dentro de este cuarto, teníamos un lugar debajo de las estrellas, ahora no podemos verlas con el humo espeso que envuelve nuestras vidas. Estoy llena de él, pero no de tus ojos. Dios lo sabe, aún así no me ayuda a retrasar el reloj. Por eso no tengo otra opción que seguir atentamente el suave ir y venir de las letras de tu nombre, han vuelto a salir de debajo de la almohada y apuntan hacia mi corazón que ha empezado ya a caminar en solitario.
Nuestra historia fue fugaz, como tu estancia a mi lado. Quise atarte a los cordeles en los que a veces tiendo sueños y no pude. No pude y ya es tarde. Sólo faltan unos minutos para una hora exacta. No sé cuál y da lo mismo. Pero si al subir al tren encuentras en tu bolsillo un pedazo de mí, piensa que son los restos del humo que nos ha tocado respirar, mientras yo me deshago en escritos estúpidos que no curan las llagas de amores imposibles como el nuestro.

Humo nada más...

La mañana se ha despertado entre los bostezos de las sábanas, olores de café, besos olvidados y palabras no dichas. Todo eso, de pronto, se ha convertido en este humo, como el de un cigarrillo mal apagado, que hace lagrimear mis ojos. Se extinguió la llama. Se apagó. Se terminó el amor, y el último eco de la despedida quedará oscurecido por el humo de la impotencia y la desesperación. Nunca el fuego nos dejará rescoldo o ceniza, sólo humo.

Humo nada más...




(Cuento titulado: "Humo nada más", de mi libro de relatos: Espíritus líquidos)