miércoles, 25 de marzo de 2009

Ricard Salvat







Fallece el dramaturgo y director teatral Ricard Salvat



Figura imprescindible en la historia del teatro catalán de la segunda mitad del XX, Ricard Salvat fue el gran agitador de las artes escénicas en la Barcelona de la posguerra, cuya influencia decayó hasta practicamente desaparecer a partir de la década de 1990. Su denodada lucha por reflotar su prestigio personal fue estéril en un mundo, el del teatro, que ya hacía años que lo había arrinconado.

Ricard Salvat murió ayer, día 24, en Barcelona a los 74 años a causa de un derrame cerebral que imposibilitó que se presentara la reedición de su única novela, Animals destructors de lleis, (Editorial Meteora), ganadora en 1959 del Premio Joanot Martorell de Literatura Catalana, que esta semana se distribuirá en las librerías. Dejó inconcluso un ensayo sobre la historia del teatro catalán en el XIX en el que estaba trabajando actualmente.

Director, dramaturgo, ensayista, historiador y profesor universitario de teatro, Salvat nació en Tortosa (Tarragona) en 1934. De vocación teatral temprana, empezó ya en el colegio a inventarse obras teatrales que representaba junto con sus compañeros en improvisados teatrines de cartón. De allí pasó, ya en la Universidad de Barcelona -donde cursó Filosofía y Letras- a fundar y dirigir la Agrupación de Teatro Experimental (1953-1956) y junto a Miquel Porter creó el 1956 el grupo experimental Teatre Viu, que al año siguiente se integró en Agrupación Dramática de Barcelona, una compañía de aficionados.

Una beca del instituto Alemán le permitió ampliar su formación en Heidelberg, donde estudió Sociología y Filosofía, y posteriormente en Colonia, donde cursó Ciencias Teatrales. Fue en Alemania donde profundizó en la obra de Bertolt Brecht, que presentó en Barcelona a su regreso. En 1960 fundó la Escuela de Arte Dramático Adrià Gual (EADEAG) un ambicioso proyecto que recogía la idea de Alexandre Cirici de montar en Cataluña una suerte de Bauhaus, al estilo de la escuela interdisciplinaria de Weimar por la que pasaron artistas como Mies van der Rohe o Kandinsky.

La EADEAG, que hasta 1975 dirigió junto a María Aurèlia Capmany, fue durante una década y media el máximo referente de la escena teatral catalana. Desde allí, Salvat impulsó una concepción renovada del teatro e introdujo en España el realismo épico. La escuela, donde se veneraba a Salvador Espriu, Bertolt Brecht y Erwin Piscator, fue el vivero por el que pasó toda una generación teatral y de creadores entre los que figuran Núria Espert, Albert Boadella, Fabià Puigserver, Josep Maria Benet i Jornet, Feliu Formosa, Ovidi Montllor, Montserrat Carulla, Monserrat Roig o Ventura Pons, entre muchos otros.

Paralelamente a su labor de formación en la Universidad, Salvat se prodigó como director teatral. Durante la temporada 1971-1972 asumió la dirección del Teatro Nacional de Barcelona, desde donde programó obras de Àngel Guimerà, Josep Maria de Sagarra o Ramón María del Valle-Inclán. Desde 1977 a 1986 dirigió el Festival Internacional de Sitges, relación que finalizó con reproches mutuos, al prescindir el Ayuntamiento de la ciudad catalana que organiza el evento de sus servicios, por considerar que el festival precisaba una reorientación y abrirse a las nuevas tendencias.

Pese a que durante la década de 1980 la actividad de Salvat como director teatral fue intensa, no sólo en Cataluña sino también en diversas ciudades europeas y latinoamericanas, empezó a abrirse una brecha cada vez más profunda de incomprensión entre el director teatral y la escena catalana que le apartó de los escenarios.

Considerado una figura incómoda para muchos y un hombre profundamente polémico, la gran influencia que Salvat ejerció sobre el teatro catalán de la segunda mitad del siglo XX se diluyó a partir de la década de 1990.

(Este es un artículo del País)



El gran amor que sentía por el teatro le mantuvo a pie de escena hasta el final, "pese a todas las dificultades" vividas en "un país en el que el riesgo se paga muy caro". Lo decía Ricard Salvat , liberal y rebelde, por eso sufrió el ninguneo de las instituciones del país, y por eso también, durante las décadas de los 80 y 90 su trabajo se desarrolló en Alemania, Hungría, Egipto, Argentina, Italia o Portugal.

La profesión teatral enalteció ayer la figura de Salvat como el "padre de la nueva escena catalana", en palabras del actor Enric Majó, que trabajó a sus órdenes en Mirall trencat. "Era una autoridad en el mundo del teatro y desgraciadamente en Cataluña no se tenía consciencia. Hace un año fuimos a Túnez para presentar: Cruzando un puente, y le pedían conferencias a todas horas", subrayó.

"Fue un gran revulsivo del teatro de la posguerra. Lo hizo cambiar y evolucionar", añadió Novell, que recordó los ensayos, el pasado verano, de su último gran montaje. "Salvat nos escuchaba mucho y nos miraba mucho; nos dejaba hacer a los actores para que le sorprendiéramos", relató la actriz, que destacó del director su capacidad de reconocer sin rencor "cuándo se equivocaba o cúando era injusto".

(Este es un artículo del Periódico de Catalunya)




Y yo, después de todos estos datos, sólo tengo buenos recuerdos de este hombre al que debo mi pasión por la Literatura, fue mi maestro en la escuela Isabel de Villena. Allí, junto a la directora, Carmen Serrallonga, y demás profesores entre los que se encontraban, María Aurèlia Capmany y Ricard Albert, y compañeros como Enric Casasses, Martín Llauradó, Pau Riba, Carme Sansa, los Goytisolo, los Carandell y tantos y tantos otros, pasé varios de los mejores años de mi vida.

Por eso no puedo evitar poner aquí estas fotos de "mi curso" en el patio de la escuela. Una torre en la calle Emancipación.

Vaya también mi recuerdo a todas mis compañeras de curso: Fina Galí, Rosa Nobell, Pepa Enríquez, Marta Izoard, Luisa Bonmatí, Carmen María Ferrando, Carmen Aguilera, Luisa Parona, María Luisa Torres, Ana Mª Barbat, Marisa Iglesias, Josefa Malagrida, Nuria Puigdomenech y muchas más que no están en las fotos y otras que me consta ya han desaparecido... Y para el "Sr. Salvat", allí donde esté, le deseo que siga haciendo lo que más le gustaba: Teatro.

2 comentarios:

Antonio dijo...

Ya que pones estas evocantes fotos, pregunto: ¿En la foto inferior, eres la del vestido oscuro de las dos que hay sentadas?

Mera curiosidad a la que no me he podido detraer, pues tu imagen se me pierde en la noche de la historia...

Un abrazo

Sílice dijo...

Pues sí, Antonio, acertaste. Esa soy yo. Y en la otra foto, subiendo la escalera, sólo quedan tres chicas por detrás de mí. Estoy cerca del borde de fuera.

Ya se sabe, "la noche de la historia" es así, muchas cosas se pierden en ella...