lunes, 16 de marzo de 2009

La calle Feria

Y ese poema de Ana Márquez me recuerda otro de un sacerdote jesuíta, Ramón Cué Romano. Es un poema que pertenece a su libro: "Cómo llora Sevilla..."


"En la calle de Feria"

Ay, aquella ventanita
de la calle de la Feria,
donde se asoma la niña
de cutis azul y ojeras,
la niña que mira triste
y está enferma!
Siempre, cuando pasa el palio
verde de la Macarena
se para ante la ventana,
y como es la calle estrecha
saca su brazo de luna
y acerca el palio, y lo besa...
Y en el terciopelo verde
sus labios de rosa seca
dejan temblando un suspiro
junto a los flecos de seda:
-"¡Tú que pasas, Esperanza,
sáname, que estoy enferma!"
Y se cierran los cristales,
y la procesión se aleja,
y en el bordado del palio
una flor más centellea
como los ojos con fiebre
de la niña azul enferma...

Un año más. Viernes Santo.
Ya vuelve la Macarena.
Ya está junto a la ventana
buscando un beso su seda...
Por detrás de los cristales
se asoma la niña enferma...
Pero no sale, le daña
la brisa del alba fresca,
y tras la ventana llora
más azul cutis y ojeras...
En el palio tembloroso
que en el cristal se refleja,
ponen un beso sus labios
cárdenos de rosa seca:
-"¡Tú que pasas, Esperanza,
sáname, que estoy enferma!"
Y se pega a los cristales
su piel de cristal con venas,
y hay un sollozo en el alba
mientras la Virgen se aleja...

Un año más. Viernes Santo.
¡Ya no pases, Macarena!
¡Ya no te espera la niña
azul en la calle Feria!
No hay nadie tras los cristales,
nadie en la ventana ciega,
nadie que te ponga un beso...
¡Ya no pases, Macarena!
Que si al pasar, tus reflejos
en la ventana se espejan,
se quebrarán los cristales
de desilusión y pena,
como se quebró la vida
de la niña azul y enferma...
Ya no hay nadie en la ventana.
¡No pases ya, Macarena!

-"Deja que pase, que pase..."-
(cantó en el alba una estrella.)
"Ella aquí no es Esperanza,
ni yo aquí soy rosa seca.
Ella es toda posesión
y yo rosa fresca, fresca...
Que pase, si en mi ventana
se copia el palio, no temas,
me asomaré a mis cristales
para besarlo, hecha estrella,
y se quebrarán de gozo
como un aplauso en la fiesta..."

Viernes Santo. Madrugada.
¡Pasa, pasa, Macarena!

6 comentarios:

Antonio dijo...

Me gusta el poema pero, en esto de la Semana Santa, prefiero La Saeta de Machado. Creo que muestra otra actitud ante esa "fiesta nacional". Es un canto al optimismo y a la esperanza. El Jesús del madero es muerte, sufrimiento; el que anduvo en el mar es vida, poder, energía, promesa y voluntad... Yo prefiero el que anduvo en el mar.
Pero es natural que un jesuita escriba este que tú cuelgas y un maestro escriba La Saeta. Son dos concepciones distintas de la vida.
¿A ti que te parece?

nacho lillo dijo...

el poema se rima muy bien invita al romance sonámbulo y a experimentar con la copla ¿qué tal por los madrizes?

Sílice dijo...

Verás, Antonio, ese poema no es en realidad una gran cosa, es muy sentimental. Pero para mí significa mucho. Mi padrino, que era un buen cofrade de la hermandad de "Las cinco llagas" de Jerez, me leía poesías de ese libro cuando yo era niña. Ya de mayor, conservé el libro y a mi hija Amaya le gustaba mucho ese poema, que yo le leía cuando me lo pedía. En su funeral se lo leí por última vez. Por eso al escribir el poema de mi amiga Ana Márquez lo recordé y no pude evitar ponerlo aquí. Ya sabes, es mi manera de "sacar" los demonios afuera... :)
En cuanto a mi opinión sobre lo que me preguntas, pues te diré que son poemas muy diferentes, porque creo que son dos visiones también diferentes de lo que es la Semana Santa... y ¡habrá tantas!

Sílice dijo...

Querido Nacho, por los madrizes muy bien. La Cibeles seguía en su sitio y El Arco de Cuchilleros también. Mi poemario parece que va hacia adelante. Ya veremos.
Besitos...

Antonio dijo...

Amiga Inma, el arte conlleva simbología, identificación, proyección y vivencias de cada cual, según mi modesta opinión. Para ello todo mi respeto. La cosa más simple puede ser la más bella si lleva adosada una vivencia cargada de emotividad, de recuerdo y afecto. A mí, el poema, me pareció precioso para expresar el dolor y el sufrimiento de la niña enferma, su angustia y búsqueda mágica de su sanación. Tiene una consonancia total con el espíritu prevaleciente de esas fechas y su simbología. Pero ahora, con tu comentario, me parece revestido de algo más y lo sumo a los que me dicen algo, lo introyecto, con tu permiso, y lo asocio a tu persona.
Mi comentario solo pretendía dejar de manifiesto mi visión personal de la Semana Santa, de la que no soy defensor, pues es un canto al dolor y la muerte, aunque lo culminen con resurrección. Reconozco que no tengo esa sensibilidad que subyace en el cofrade y prevalece en mí el espíritu crítico de librepensador. Eso no cuestiona mi máximo respeto a cualquier creencia, aunque no la comparta.

Un afectuoso abrazo

albita dijo...

no he llorado mas en mi vida con un poema