viernes, 10 de julio de 2009

Promesa...


Le prometí a mi hermano que pondría aquí en el blog un poema bellísimo que me envió del poeta portugués descendiente de irlandeses y que fue fundador del Movimiento Surrealista de Lisboa, Alexandre O'Neill, nacido el 19 de diciembre de 1924 y fallecido el 21 de agosto de 1986. Con diecisiete años publicó sus primeros versos.
El poema es este:

Um Adeus Português - Alexandre O'Neill

Nos teus olhos altamente perigosos
vigora ainda o mais rigoroso amor
a luz dos ombros pura e a sombra
duma angústia já purificada

Não tu não podias ficar presa comigo
à roda em que apodreço
apodrecemos
a esta pata ensanguentada que vacila
quase medita
e avança mugindo pelo túnel
de uma velha dor

Não podias ficar nesta cadeira
onde passo o dia burocrático
o dia-a-dia da miséria
que sobe aos olhos vem às mãos
aos sorrisos
ao amor mal soletrado
à estupidez ao desespero sem boca
ao medo perfilado
à alegria sonâmbula à vírgula maníaca
do modo funcionário de viver

Não podias ficar nesta casa comigo
em trânsito mortal até ao dia sórdido
canino
policial
até ao dia que não vem da promessa
puríssima da madrugada
mas da miséria de uma noite gerada
por um dia igual

Não podias ficar presa comigo
à pequena dor que cada um de nós
traz docemente pela mão
a esta pequena dor à portuguesa
tão mansa quase vegetal

Mas tu não mereces esta cidade não mereces
esta roda de náusea em que giramos
até à idiotia
esta pequena morte
e o seu minucioso e porco ritual
esta nossa razão absurda de ser

Não tu és da cidade aventureira
da cidade onde o amor encontra as suas ruas
e o cemitério ardente
da sua morte
tu és da cidade onde vives por um fio
de puro acaso
onde morres ou vives não de asfixia
mas às mãos de uma aventura de um comércio puro
sem a moeda falsa do bem e do mal

Nesta curva tão terna e lancinante
que vai ser que já é o teu desaparecimento
digo-te adeus
e como um adolescente
tropeço de ternura
por ti.


(Traducción)


Un Adiós Portugués - Alexandre O'Neill.

En tus ojos altamente peligrosos
crece ahora el más riguroso amor
la luz pura de unos hombros y la sombra
de una angustia ya purificada

No tú no podías quedarte aquí atada conmigo
a la rueda en que me pudro
nos pudrimos
a esta pata ensangrentada que vacila
casi medita
y que avanza mugiendo por el túnel
de un antiguo dolor

No podías quedarte en esta silla
donde paso el día burocrático
el día a día de la miseria
que sube hasta los ojos que se viene a las manos
a las sonrisas
al amor mal deletreado
a la estupidez al desespero sin boca
al miedo perfilado
a la alegría sonámbula a la coma maníaca
del modo funcionario de vivir

No podías quedarte en esta casa conmigo
en tránsito mortal hasta el día sórdido
canino
policial
hasta el día que no viene de la promesa
purísima de la madrugada
sino de la miseria de una noche engendrada
por un día igual

No podías quedarte aquí atada conmigo
al pequeño dolor que cada uno de nosotros
trae dulcemente de la mano
este pequeño dolor a la portuguesa
tan manso y casi vegetal

Pero tú no mereces esta ciudad no mereces
esta rueda de naúsea en que giramos
hasta la idiotez
esta pequeña muerte
y su minucioso y sucio ritual
esta nuestra absurda razón de ser

No tú eres de la ciudad aventurera
de la ciudad donde el amor encuentra sus calles
y el cementerio ardiente
de su muerte
tú eres de la ciudad donde vives por un hilo
de puro acaso
donde vives o mueres no de asfixia
sino a manos de una aventura de un comercio puro
sin la moneda falsa del bien y del mal

En esta curva tan tierna y lancinante
que va a ser que ya es tu desaparición
te digo adios
y como un adolescente
tropiezo de ternura
por tí


(Espero que lo leas aquí, hermano. Un abrazo)

7 comentarios:

Misttral dijo...

Realmente es buenísimo. Saludos

Sílice dijo...

Encantada de "conocerte", Misttral, y encantada de haber visto tu blog. Entraré a menudo.

Un abrazo.

Ana Márquez dijo...

Maravilloso. Me ha recordado un poco a aquellos poemas de Benedetti que escribió cuando trabajaba en una oficina, y recordaba a su amada entre máquinas de escribir y papeleos.

Un poema de desencuentro y despedida. Muy hermoso. Besos, me alegra verte de vuelta :-)

santiago dijo...

felicidades silice, el poema es precioso
Un placer saludarte

Sílice dijo...

Tienes razón, Ana, lo recuerda, pero para mí, Benedetti es Benedetti. Claro que a O'Neill no lo conozco casi. Tengo que leer más de él.

¡Gracias por pasar siempre por aquí! Un beso.

Sílice dijo...

¡Hola, Santiago! Escribí en tu blog, espero tu correo...
Un abrazo,
Inma

Sílice dijo...

¡Qué tonta soy, Santiago! Acabo de ver tu perfil y veo que estás en Cantabria... De todos modos espero tu correo para lo del libro.