viernes, 10 de julio de 2009

Con retraso...

... Sí, voy con retraso en muchas cosas, la excusa de siempre, la falta de tiempo...



Tengo que hablar un poco de la presentación del poemario de Carlos Fajardo. Empezamos más tarde de lo estipulado por culpa del editor que no llegaba ( no te enfades conmigo, Josep Mª, por decirlo), de todos modos eso dio lugar a disfrutar de un delicioso aperitivo en el Gran París, restaurante en el que se celebraba el acto.

Después, el autor nos ofreció unos interesantes datos sobre la "crisis económica", ya que nos había advertido que él no hablaría de su libro. "Para eso estás tú, Inma", me dijo, con toda su ironía...

Así que resumo un poco lo que dije y le pido desde aquí que me envíe un resumen de su charla, para ponerlo en el blog más adelante.



"El poemario consta de unas citas de Poesía, de Borges, de Pessoa y de Benedetti. De una introducción y una dedicatoria. Y se divide en dos partes: Suspiros rotos del pensamiento y Suspiros rotos del desencanto. Para terminar con un recordatorio a Miguel Hernández y algunas frases célebres. Se ha añadido una página sobre Mario Benedetti, ya que su muerte ocurrió cuando el libro estaba en la imprenta y no se pudo incluir dentro. Por supuesto la portada es impresionante, valga la redundancia, ya que pertenece a Isabel Blanco (pintora impresionista), la contraportada es de Alex Fajardo (diseñador) y en el interior del poemario hay unas ilustraciones de Toni Cunill (pintor y escultor)."



"No voy a decir lo estupendos que me parecen los poemas ni voy a leer varios de ellos como sería lo habitual, porque creo que no hay que pararse sólo en el efecto que produce un poema o un libro al leerlo. Hay que saber si nos gusta, por qué nos gusta, por qué creemos que es bueno o malo y por qué nos resulta indiferente o por el contrario nos ha producido alguna sensación. El escritor o poeta suele conformarse con eso, con producir en el lector algún tipo de sensación, pero si además éste capta lo que el autor ha querido decir eso ya es plena satisfacción. Sabe entonces que ha conectado, que ha podido comunicar lo que deseaba y que lo ha hecho bien. Claro que, si no se conoce al autor, eso es difícil, porque el lector tiene que orientarse por lo que nos cuentan sus biógrafos, por el resto de su obra y por la época o generación que representa.

Pero, en este caso, la mayoría de los presentes conocemos al autor, conocemos algunos aspectos de su carácter, de su manera de pensar, sabemos de algunas vivencias suyas y eso nos tiene que servir, al menos a mí me ha servido, para profundizar mucho más en sus poemas y captar en ellos, si no todo, algo de lo que Carlos ha querido transmitir. Al leer los poemas he podido vislumbrar de qué ha querido desprenderse, qué es lo que le atormenta, qué le irrita o qué le anima. Porque él es un hombre que ha tenido vivencias muy interesantes y “crear” estos poemas le ha permitido soltar su angustia, sus ideas y experiencias, sus reflexiones, sus miedos, sus esperanzas, sus incertidumbres e ironías…"



"Y ¿qué he visto?, pues mucha SOLEDAD y una lucha constante para encontrar proyectos en las sombras que le rodean:



El suelo está lleno de hojas caducas. Llueve más despacio cuando oyes la soledad. Cierras los ojos y la sientes en las entrañas



Si tú supieras… Si yo te contara… Cómo me aburren por la noche las estrellas. Cómo me pesa la luz del ocaso. Cómo me sofocan las aguas de la soledad. Cómo me sepulta tu ausencia. Si tú supieras… Si yo te contara…



He visto también INCERTIDUMBRE, DUDAS e ILUSIONES:



Luego descubrió que todo eran círculos. Grandes o pequeños. Perfectos o perversos. Que giran siempre sobre un solo punto. Un punto que aún no he podido encontrar…



El rostro abatido. Los brazos cansados… Es mejor avanzar de perfil… Como un peregrino sin prisas. Y encontrar una mano amiga que te acompañé siempre. Así las curvas de los atajos te parecerán más sencillas… Otra ilusión, para encontrar el final. ¿O quizás no?



Dos de las cosas que se perciben con más claridad son una cierta NOSTALGIA DEL TIEMPO PASADO y una CONCIENCIACIÓN DEL PASO DE LOS AÑOS:



Me gustaría salvar mi pasado. Alumbrarlo de colores… Pero sólo consigo darle más aire a mi olvido.



En algún recodo de la vida. Agazapado (quizá un poco herido) descansa el recuerdo de mi juventud perdida.



Él dice que hay mucha PROVOCACIÓN, pero yo no la he visto a menos que se refiera a provocar sensaciones. Sí he visto IRONÍA , pero también ESPERANZA y ACEPTACIÓN:



Dicen que el fin del mundo está muy cerca, que entre todos lo vamos a destruir. Pero yo… Aún tengo que regar mis plantas.



He podido entrever en sus poemas que quizá le preocupa, más que la crisis económica, el estar él en “crisis”. Y que está intentando buscar su equilibrio, con esperanza, aceptando su realidad ahora. Ya que cuando uno llega a una cierta madurez, puede parecer que se pierden una serie de ventajas, y quizá sí, pero también se adquieren otras. Por ej. Lo que la gente opine de nosotros y de nuestras actuaciones importa mucho menos con el paso de los años. Uno puede decir claro y sin tapujos lo que piensa, escoger los amigos con los que quiere estar y pasar de los demás. Entonces se vuelve uno quizá más egoísta, en un cierto sentido, en cuanto a sí mismo, y por lo tanto eso nos hace más libres, porque nos olvidamos de convencionalismos estúpidos ya que somos conscientes de que no queda tiempo para derrocharlo."





Bueno más o menos eso fue lo que dije, para finalizar haciéndole al autor unas preguntas sobre las citas con las que él termina el libro y que no os diré para que os entre la curiosidad y lo compréis para leerlo.



Lo que si dejo aquí son unas afirmaciones de un autor estadounidense: PAUL THEROUX, (Massachussets, 1941) que escribe libros de viajes (La costa de los mosquitos, El gran bazar del ferrocarril, entre otros) y que ha dicho tres cosas que a mí me han dado que pensar, y que me agradaría si alguno de vosotros lee esto y tiene ganas, que me dijese lo que opina. A Carlos también le pregunté.


La primera: No creo tener nada relevante que decir sobre nada.


La segunda: Doy dos consejos al que quiere ser autor: lee mucho y lárgate de tu casa.


La tercera: Un hombre feliz no puede ser escritor. Está demasiado ocupado siendo feliz.


Aquí se supone que como él se considera escritor es que no es un hombre feliz. A mí siempre que me hacen esa pregunta, digo que no soy feliz, aunque tampoco soy desgraciada, en todo caso yo me considero una mujer afortunada. ¿Y tú? ¿Qué me respondes si te pregunto si eres un hombre feliz…?



Dejo por aquí algunas fotos de la presentación:

2 comentarios:

Antonio dijo...

Querida amiga Inma: Una vez leído paso a retirarme y encerrarme un rato en la reflexión.
Seguiremos en contacto. Gracias por aportar luz junto a Carlos Fajardo.
Un beso

Sílice dijo...

¡Gracias, Antonio, por entrar! Tú tan "fiel seguidor" como siempre.
Hasta pronto.