sábado, 16 de enero de 2010

Misha


Dicen que los gatos negros traen mala suerte, pero se dicen tantas cosas...
Yo he convivido 15 años con una gata negra y ahora que no está, me he sentido otra vez árbol al que le arrancan una rama de cuajo.
Puede parecer tonto, sin embargo hay animales más fieles que algunas personas. Era una gata solitaria, aunque buscaba mi compañía por las tardes y se sentaba en mi regazo a dormir su siesta. La vejez y la enfermedad la convirtió esta última semana en un esqueleto viviente, puro hueso y mirada triste. Cuando la metimos en su cestita, abrigada con una manta para llevarla al veterinario, temiendo lo peor, porque sabíamos que ya no tenía remedio, la miré a los ojos. Y esa mirada triste y dulce a la vez fue una despedida llena de amor, y que se ría quien quiera por estas palabras, pero ella y yo en ese intercambio de la última mirada nos dijimos adiós con todo lo que suponen recuerdos de quince años de convivencia. Y a mí el corazón se me deshizo en llanto por mi gata,a la que ya no veré más, y a la impotencia, porque ví que la vida me arrebataba una vez más, algo de lo que yo he querido en este mundo... Por desgracia, tampoco será la última cosa que me arrebate, y la vida sigue. Mañana será otro día. Pero hoy llueve.

10 comentarios:

Antonio dijo...

Hila Inma. Te echaba de menos. Supongo que andas liada con tu programa de radio, tus escritos y tu campo. Te llamé a casa un par de veces para felicitaros el año, pero andabais por Borges.
Lamento la pérdida del gato, nosotros tenemos dos y creo que se siente por ellos un cariño especial. Ellos te muestran el suyo en el día a día.
Un saludo con mis mejores deseos para toda la familia.

Sílice dijo...

¡Hola, Antonio! Estos días de fiesta estuve en Borges, al volver el lunes, mi hija me dijo que habías llamado, supuse que quizá habríais venido por aquí. Hasta hoy no he tenido un ratito para entrar en el blog y la radio me quita mucho tiempo. Pensaba escribirte, el miércoles que viene leeré un poema tuyo, ya he leído alguno, incluso antes de las fiestas leí parte del comentario que tu escribiste en tu blog sobre la Navidad. Quizá pueda enviarte el podcast del día que lo leí por correo (ahora se puede)aunque también puedes entrar tú en la página de la radio y oírlo, pero ya te diré el día que lo leí.
Hasta pronto, un abrazo.

nacho lillo dijo...

es muy doloroso sientes haber perdido una batalla contra la adversidad o contra el miedo, la querías, coloreaba con sencillez y quietud esos momentos de soledad, esos momentos que no tienen demasiado sentido, en que nos enroscamos, nos perdemos con lecturas y relecturas de algo no resuelta... ella viene tras limpiarse con los ojos circundándote, mimándote sin hacerlo...

ese recuerdo

Sílice dijo...

Sí, Nacho... Tú siempre me "calas".

ese recuerdo

Sin más palabras.

Luisa Arellano dijo...

Inma, nadie que ame y respete a los animales se reirá o le parecerá ridículo que llorases la perdida de tu gatita. Yo he llorado cuando se me fueron dos de mis perros a los que, cuando llegaron a mi vida, tuve que alimentar escurriendo leche en su boca por medio de un algodón. Sé de esas miradas cómplices de cariño y fidelidad... vaya si sé.

Un beso muy grande.

Luis Vea García dijo...

Yo también he ido perdiendo a mis tres compañeros de soledad.Sucesivamente han ido cayendo y sus silencios cómplices se echan de menos. Saber que cuando menos lo esperas tienes su mirada tierna enfocada en ti. Sé de lo qu hablas y es triste.

Ana Márquez dijo...

Puf, yo pasé por ese trance tres veces, con tres perritas, en distintas épocas de mi vida. Hasta que un día me dije que ya no quería sufrir más y se acabaron los perros en mi casa. Eso sí, te queda el recuerdo de los momentos lindos.
Tierna y conmovedora la entrada. Besitos y bienvenida.

Sílice dijo...

Luisa, gracias por entender y comentar.
Un abrazo.

Sílice dijo...

Sí que es triste, Luis...
Pero ya ves las cosas que pasan en el mundo y con seres humanos. La naturaleza es temible a veces y eso hace a veces que las personas reaccionemos por instinto, como si fuésemos animales (peor que los animales...)
Un abrazo.

Sílice dijo...

Ana, yo también me he dicho muchas veces que no quería más animales en casa, pero nunca los compré. Siempre han sido animales abandonados que por alguna u otra circunstancia y por lástima me los he tenido que quedar. ¡Que se le va a hacer, una es demasiado sensible!
Un abrazo, y aunque dicen que "mal de muchos es consuelo de tontos..." siempre es gratificante darse cuenta de que hay personas que se identifican contigo y que te comprenden.