martes, 27 de enero de 2009

No sé...

... después de varios días sin escribir nada, porque estuve fuera, (ya sabéis que estoy mucho en Borges Blanques), tengo tantas cosas que decir que no sé por donde empezar.


Primero, agradecer a José Luis Muñoz que haya publicado en su blog mi relato "El faro", aprovechando que se cumplía el bicentenario de Edgar Alan Poe. ¡Gracias, José Luis! Por eso y por las bellas palabras que me dedicas.









Segundo, me gusta más dejarme llevar por la fantasía y escribir relatos como "El faro" o cualquier otro de los que forman parte de mi libro "Espíritus líquidos", que ver la "realidad" de muchas cosas que suceden actualmente, que han sucedido y que, por desgracia, seguirán sucediendo. Aunque yo personalmente no pueda entenderlo. Hace mucho que perdí la fe, en general, y en los "humanos". Dicen, creo que ya lo he escrito por ahí en otra ocasión, que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. A mí me parece que tropieza una, dos, tres, cuatro... y así indefinidamente. Parece ser que hay cosas que no tienen solución y es muy difícil tomar partido. Cuando suceden atrocidades como éstas, una no puede menos que preguntar: ¿dónde está Dios, si es que existe? o ¿qué clase de animales somos los seres humanos?














Estas fotos corren por Internet y aquí las dejo, no creo que necesiten ningún tipo de comentario.












2 comentarios:

nacho lillo dijo...

Animales estúpidos diría yo, si resulta muy difícil escribir sobre lo más insulso de nosotros, sobre la muerte empujada por estúpidos fanatismos...

Cuando releí mi texto de "Gaza" fui consciente de lo herida y excesiva y pérdida que se encuentra su prosa, su sentido.

Mi bandera será siempre la fragilidad y una cierta ingenuidad ansiosa por llegar hasta el final

No sé... quizá sea eso, me parece tan necesario a veces testimoniar nuestra incredulidad, nuestra impotencia, mucho más que escudarse en politiqueos o prensa escrita

a ver si me hago con ese relato tuyo por la web

1 abrazo

Sílice dijo...

Te lo pienso enviar, Ignacio. Gracias por comentar. Si entras en el blog: La soledad del corredor de fondo (está aquí, en mi blog) podrás leerlo.

Un abrazo,
Inma